![]()
La web Literatura Prospectiva publica hoy otro de mis relatos más nuevos: ¡Ninja! ¡Ninja! ¡Ninja!
Porque el otoño es para rendir pleitesía a los que marchan entre las sombras…
![]()
La web Literatura Prospectiva publica hoy otro de mis relatos más nuevos: ¡Ninja! ¡Ninja! ¡Ninja!
Porque el otoño es para rendir pleitesía a los que marchan entre las sombras…
El Anciano está intubado y Yago en el agujero. Un mono que mira raro, este Yago, subido a su escalera y bajando. Huele a azufre, un poco a lo Dachau. Langostas como aeroplanos de una Ciencia Ficción que no escribo chocan contra los cristales. Al perro del nuevo vecino de la acera de enfrente le han salido dos cabezas extra. Piensa mitológicamente, actúa como si no pasase nada. Un grupito de estorninos tísicos picotean ahora la piel muerta tras la metamorfosis del chucho.
El lunes, como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo.
El infierno, por lo visto, según la radio y esta somera información directa de miércoles, está lleno. Por eso los muertos vuelven a la vida y echan tragos de agua de las calaveras rebosantes de lluvia de aquellos que no tuvieron la suerte de llegar después del overbooking definitivo. Se reparten los despojos con las hormigas, que están ahí, bien y atentas y fuertes y en formación cerrada. Todas las plazas son la Plaza de los Bichos.
Como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo. Una buena forma de decantar, anestesiado, al final.
Espera… Tres rayos, un trueno. Otro trueno. Lejos, otro. Las estrellas se fundieron anteayer. Así comenzó. Temen que la luna caiga en cualquier momento. Lluvia, luego granizo, luego meteoritos, luego cemento al azul vivo. El día de furia, en pausa entre el paréntesis de dos titulares. Los supervivientes se parecen todos a oficinistas Michael Douglas con pistolas de pintura. Y es que el paintball estuvo de moda justo media hora antes del final. Lo último que abandonaremos, cariño, es la estética. Ojos rojos de barro. Cara de poker con quemaduras de tercer grado. Es tendencia con todas las tendencias caducadas ya.
Lo peor es que, como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo. Una buena forma de decantar, anestesiado, al final. Seguro que fue un buen sueño. Lástima que no me acuerde.
A pesar del festivo, el lunes sigue siendo un estado de ánimo. Un creer que todo podría estar desequilibrado en este sentido:
(Una de las Postales Alteradas de Franco Brambilla)
…aunque tienda a desequilibrarse hacia este:
(El Dalai Lama con Shoko Asahara -y ya deberíais saber quién es este tío-)
Feliz Desequilibrio.
Como ya sabréis, o como mínimo sospecharéis, yo no soy muy de adherirme a iniciativas. Pero hoy voy a hacer una excepción. Voy a sumarme a este “La Ciencia en España No Necesita Tijeras” porque por lo visto es la única forma de que tú o yo podamos mostrar lo que nos indigna y hacernos eco de una situación contextual inmediata totalmente bochornosa. Está claro que la democracia no funciona (y hace siglos que no funciona), que aquí mandan los de siempre y son tíos gordos que fuman puros y llevan gafas de sol horribles, y que muy pocos o ninguno están interesados en que el mundo se mueva hacia adelante. Aun así, tú y yo tenemos a Internet. Y eso gracias a cierta ciencia.
Me adhiero a este asunto, y espero que éste pueda realmente provocar una reacción, porque soy uno de esos tíos cándidos que ponen su fe en el convencimiento de que en alguna de las páginas de los libros escritos por doctores en disciplinas cuyo sólo nombre causa vértigo al lector medio de la trilogía Millenium, encontrará de una maldita vez una explicación a TODO.
Porque quiero ver el día en que alguien me ofrezca la posibilidad de salir a darme una vuelta por el espacio a un precio módico, y sería bonito que ese tal alguien hablase castellano.
Porque al ser humano, a estas alturas, ya no le corresponde estar en la fase infantiloide en que está y hace una buena temporada que debería haber empezado cierto tipo de evolución. Evolución que no precipitará ningún cura, monje, rabino, ni vendemotos varias, ningún banquero ni político interdependiente de éstos, ningún charlatán contracultural con pantalones de pana, sino la clase científica en general, y aquellos expertos con suficiente imaginación, cojones y libertad de movimientos en particular.
Porque ayer mismo conocí a una chica a la que, por recortes presupuestarios, no le han renovado el contrato de investigación, y me contaba que lo peor es que ahora no puede tener acceso a los robots de unos experimentos con androides que estaba llevando a cabo un colega. (¡Robots, por el amor de Dios! ¡Todo el mundo debería tener libre acceso a sus propios robots!)
Porque quiero, o más bien exijo, el futuro que me prometieron.
Porque sin Ciencia, no hay Ciencia-Ficción. Y entonces sí que estaremos jodidos. Apaga y vámonos.

Un poco como compensatoria al post dedicado a las perlas del brillantísimo (not!) Vicente Molina Foix, descubro por ahí una preciosa columna de Andrés Gomez Bravo en la que, a propósito de que el dibujante Gabriel Rodríguez haya sido galardonado con el último premio Walt Whitman, por encima de poetas y escritores varios, y además en gran parte por culpa de un cómic de terror lovecraftiano guionizado por el hijísimo Joe Hill, dice cosas como ésta:
“Si las series de TV son la novela para los lectores del siglo XXI, el cómic es el refugio de la nueva vanguardia. Así como la poesía protagonizó una revolución a principios del siglo XX y el rock conmocionó los 60, la novela gráfica carga hoy con pólvora subversiva. No es un género masivo, pero es una de las artes más influyentes: del cine a la televisión y de la novela a la plástica, el cómic está cambiando la manera de mirar y leer el mundo.”
Afirmación ésta con la que estoy más que de acuerdo, por supuesto.
La columna entera, aquí.

Autobombo por puntos:
Temporada alta, pues. Tiempo de hype y ya estamos de fin de semana.
Somos robots de madera y Dios es un dinosaurio.
Por si alguien dudaba acerca de dónde está el calibre que marca lo que es ser más papista que el papa, si alguien quiere saber qué pasa cuando alguien que no tiene ni puta idea de un tema opina sobre él, si alguien quiere ponerle cara a la palabra “rancio”… Ahí está Vicente Molina Foix hablando de cómics:

Via Es Muy de Cómic.
(y yo me pregunto: ¿debajo de qué piedra ha vivido este hombre los últimos treinta años?)
Narrar es método científico. Expresar es la hipotética inductiva muerte que nos lleva a la extinción total. Hay quien tiene problemas con lo que no son: desde los jóvenes poetas a los ganadores del Planeta ―el Premio como paradigma del émbolo que demasiados necesitan―. Esto es un binomio: escribes y alguien te lee. Todo lo demás es accesorio. Es industria. Es editorial y pagos atrasados que no sirven ni para pagarte media letra de la hipoteca. Me preguntan a menudo temblorosos: “¿qué tal el trabajo?”. Pero esto ya no va sobre el trabajo. El trabajo es consistente con mi vida. No pinta nada hablar aquí de tu trabajo. Aquí solo hay palabras y el juego de desemejanza entre labor y curro y la labor que te sostiene como rabia ―nunca vocación, no jodas.
Javier Esteban, “Despite al my rage”
Haciéndome pasar por lo que no soy, me convierto en personaje y el personaje se come al autor y el autor se come a la persona y la superposición no sólo no me mata sino que me hace más fuerte. Tiro de palancas y pulso teclas y tú, inocente lector, me imaginas en mi caverna hiponogógica, desnudo de cintura para arriba, con los tatuajes al viento, me encajas en la fotografía que una vez viste de mí en Internet y me vuelves autor. Bebo gasolina y fumo códigos de barras y mi esputo es literatura automática de género. Para ti, habito las catacumbas e invento máquinas de clonar mutantes. El autor ahora es científico loco.
Necesitaba una vacaciones, así que me monté en un rayo láser. El científico loco es una dendrita desbarrando al borde de la velocidad de la luz, arriba y abajo por el mástil de la guitarra de una KirbyForma Elemental, esquivando los agujeros negros de marca de traste que el lápiz del buen creador tuvo a bien poner ahí con propósito meridiano. Me desdoblé en riffs.
Apenas más que un técnico de laboratorio henchido de glamour. Hago ecuaciones que son frases, aplico los logaritmos a las palabras y luego las violo y, si no te queda claro del todo y tienes que reflexionar sobre el contenido y la narrativa dos veces, correr a buscar las referencias, me río mientras una tormenta eléctrica se desata al otro lado de la ventana de mi base de operaciones. Estoy contigo mientras me lees, y me gusta ver cómo mueren las máquinas.
Si subdivides el espacio que nos separa, éste se vuelve infinito. Nunca estaremos juntos. Me lees, y punto. Así lo designa la aritmética más elemental, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Ahora. Ven. Compra mi libro. Dicen las críticas que es “lo más”.
La Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror ha seleccionado “Lógica de Francotirador“, uno de los relatos incluídos en Dionisia Pop, para figurar en el volumen de este año de la antología Fabricantes de Sueños.
La noticia, aquí.
Ahí queda eso. Sin comentarios.
Hace unos días ya que quiero escribir algo aquí sobre esas “reformas educativas” que tanto se mencionan en los periódicos últimamente, ésas de dos pasos atrás y todos en pie cuando llega el profesor y el usted y, a la que se les vaya un poco más la pinza, el brazo en alto y el cara el sol y la regla en las yemas de los dedos. El problema es que yo soy más de desobediencia civil y faltar al respeto a quien no se lo ha ganado y quemar pupitres, por lo que no sabía muy bien cómo enfocar el asunto. Por suerte, a mi alrededor y muy cerca hay gente mucho más lista que yo, así que mejor os redirijo desde aquí al Higroblog, en el que Maese Higronauta dice todo lo que yo iba a decir al respecto, pero de una forma mucho más sosegada y brillante.
Y, de regalo, una de esas canciones ideales para ponerse el pasamontañas, saltar la valla del colegio más cercano y repartir un poco de sanísimo vandalismo: