EL LUNES ME SUICIDÉ, HOY MIÉRCOLES VUELVO

21 10 2009

El Anciano está intubado y Yago en el agujero. Un mono que mira raro, este Yago, subido a su escalera y bajando. Huele a azufre, un poco a lo Dachau. Langostas como aeroplanos de una Ciencia Ficción que no escribo chocan contra los cristales. Al perro del nuevo vecino de la acera de enfrente le han salido dos cabezas extra. Piensa mitológicamente, actúa como si no pasase nada. Un grupito de estorninos tísicos picotean ahora la piel muerta tras la metamorfosis del chucho.

El lunes, como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo.

El infierno, por lo visto, según la radio y esta somera información directa de miércoles, está lleno. Por eso los muertos vuelven a la vida y echan tragos de agua de las calaveras rebosantes de lluvia de aquellos que no tuvieron la suerte de llegar después del overbooking definitivo. Se reparten los despojos con las hormigas, que están ahí, bien y atentas y fuertes y en formación cerrada. Todas las plazas son la Plaza de los Bichos.

Como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo. Una buena forma de decantar, anestesiado, al final.

Espera… Tres rayos, un trueno. Otro trueno. Lejos, otro. Las estrellas se fundieron anteayer. Así comenzó. Temen que la luna caiga en cualquier momento. Lluvia, luego granizo, luego meteoritos, luego cemento al azul vivo. El día de furia, en pausa entre el paréntesis de dos titulares. Los supervivientes se parecen todos a oficinistas Michael Douglas con pistolas de pintura. Y es que el paintball estuvo de moda justo media hora antes del final. Lo último que abandonaremos, cariño, es la estética. Ojos rojos de barro. Cara de poker con quemaduras de tercer grado. Es tendencia con todas las tendencias caducadas ya.

Lo peor es que, como dijo el bardo, la Tierra murió gritando. Mientras yo soñaba contigo. Una buena forma de decantar, anestesiado, al final. Seguro que fue un buen sueño. Lástima que no me acuerde.





RATA:JAULA:CIENCIA

21 09 2009

Narrar es método científico. Expresar es la hipotética inductiva muerte que nos lleva a la extinción total. Hay quien tiene problemas con lo que no son: desde los jóvenes poetas a los ganadores del Planeta ―el Premio como paradigma del émbolo que demasiados necesitan―. Esto es un binomio: escribes y alguien te lee. Todo lo demás es accesorio. Es industria. Es editorial y pagos atrasados que no sirven ni para pagarte media letra de la hipoteca. Me preguntan a menudo temblorosos: “¿qué tal el trabajo?”. Pero esto ya no va sobre el trabajo. El trabajo es consistente con mi vida. No pinta nada hablar aquí de tu trabajo. Aquí solo hay palabras y el juego de desemejanza entre labor y curro y la labor que te sostiene como rabia ―nunca vocación, no jodas.
Javier Esteban, “Despite al my rage”

Haciéndome pasar por lo que no soy, me convierto en personaje y el personaje se come al autor y el autor se come a la persona y la superposición no sólo no me mata sino que me hace más fuerte. Tiro de palancas y pulso teclas y tú, inocente lector, me imaginas en mi caverna hiponogógica, desnudo de cintura para arriba, con los tatuajes al viento, me encajas en la fotografía que una vez viste de mí en Internet y me vuelves autor. Bebo gasolina y fumo códigos de barras y mi esputo es literatura automática de género. Para ti, habito las catacumbas e invento máquinas de clonar mutantes. El autor ahora es científico loco.

Necesitaba una vacaciones, así que me monté en un rayo láser. El científico loco es una dendrita desbarrando al borde de la velocidad de la luz, arriba y abajo por el mástil de la guitarra de una KirbyForma Elemental, esquivando los agujeros negros de marca de traste que el lápiz del buen creador tuvo a bien poner ahí con propósito meridiano. Me desdoblé en riffs.

Apenas más que un técnico de laboratorio henchido de glamour. Hago ecuaciones que son frases, aplico los logaritmos a las palabras y luego las violo y, si no te queda claro del todo y tienes que reflexionar sobre el contenido y la narrativa dos veces, correr a buscar las referencias, me río mientras una tormenta eléctrica se desata al otro lado de la ventana de mi base de operaciones. Estoy contigo mientras me lees, y me gusta ver cómo mueren las máquinas.

Si subdivides el espacio que nos separa, éste se vuelve infinito. Nunca estaremos juntos. Me lees, y punto. Así lo designa la aritmética más elemental, pero no por ello voy a dejar de intentarlo. Ahora. Ven. Compra mi libro. Dicen las críticas que es “lo más”.





CUELGUE

26 07 2009

Yoshitoshi_Hag

(descubriendo a Yoshitoshi)

Se arrastra titilando vergüenza en rojo verde y azul. Rojo arrastrar de amarras por ser fruto de una serie de ecuaciones mentirosas. Vergüenza verde que no tiene dueño de amarras sueltas en ecuación azul. Monstruo. No les duele a ellos el azul Led titila al púrpura de un nacimiento que suelta amarras de mentira. Ecuación monstruo en rojo verde y azul. Cuando las palabras rojas quedan cortas despistadas y amarradas al monstruo pequeño. Factor verde titila en el monstruo. El Otro escribe en rojo ecuaciones encerrado en sí mismo cuando el monstruo le hace enterarse. La amarra suelta titila. Eik = 8π G/c4 Tik . Llegan desde la vergüenza arrastrándose y quedan para permutar la ecuación de palabras monstruo aquí. En mesa de amarra suelta. Frente a frente titilan idiotizados infieles verdes el Otro rojo sabe de segundas amarrado al factor corrupto en la ecuación. Sinvergüenzas. Se quieren azul y ponen verde al Otro alimentando al monstruo rojo y pequeño. Ecuación centrífuga mentirosa.





RECORDATORIO

17 07 2009

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Soldado, instrúyete: descubrir a Wila en un verano-agujero, ataques de ansiedad, querer y no tener nada y que dé exactamente igual, no importa tres mierdas, todo es una chorrada cósmica, acepción: cosa de poca entidad o importancia, bajar de la moto pero no querer bajar de la moto, que los trayectos duren demasiado, eran uno y trino, pero se resistían a follar en grupo, cuando vuelva a tener un grupo lo llamaré Moon Key Wrench, no podían ser un trío porque uno se sentía como hueco por dentro, que nada te apasione es como ser analfabeto, o peor, no necesitamos terapeutas sino máquinas del tiempo y mucha cinta aislante, el agujero es hondo y no tiene estructura, no quiero más hokusai de calor en stop-motion, quédate tus escotes, volver atrás es cometer exactamente los mismos errores, el libro que lee el soldado está en blanco, retratarse como una estampa del levítico, qué exagerado eres, joder, dices que el centro no se sostiene pero no te entendemos, vete a darle la murga a los cuatro listillos que te endiosan y déjanos a nosotras llorando en paz nuestras relaciones truncadas, no podían ser uno y trino, rómpete un dedo y rómpete el cuello, siempre nos quedará Gardenia, buscar el amor en los sitios más extraños, el analfabetismo ciega el espíritu pero llena un vacío, el analfabetismo convierte el verano-agujero en un chiringuito, no eres como ellos pero lo puedes fingir: Soldado, instrúyete.





NIÑA CÉNIT

9 05 2009

fernandovicente01

Niña Cénit dice: esto no es el año 2009. Niña Cénit dice: si el órgano sexual más grande que poseemos los humanos es la piel, ¿imaginas las posibilidades de un microinjerto masivo de epidermis de bebé, ionizada por un inductor Tesla que nos convirtiese en dos chisporroteantes niños eléctricos hipersexuados? Dos peces de luz follando sobre el smog, entre el humo de las chimeneas de las fábricas de computación lógica. Niña Cénit dice: éste no es el futuro que nos prometieron. Que una llamarada azul cruce los distintos páramos recosidos con puntadas prietas de imaginación que conforman esta ciudad en la que nos han encerrado dentro de nuestras cabezas. Ahí tenemos el pulso para el primer single disruptor de la Orquesta del Vapor. El pasado no cuenta y el futuro pinta tenso, así que pongámonos en posición prolapso y que sea lo que Dios y la virgen que no soy quieran. Niña Cénit dice: me siento desnuda cuando me desnudan con la mente los frikis de la letra impresa en mis presentaciones. Niña Cénit es la analista de tendencias de esta nueva época victoriana. Niña Cénit dice: siempre hecho con estilo.

(texto inspirado por Kahlo / Ilustración de Fernando Vicente)





EL PEQUEÑO NEMO HABITA EN MI PUTA CABEZA DE ELECTRODO

24 04 2009

ESCENA 4

Interior. Centro Gubernamental de Producción Mediática. Plano espectral de la mazmorra de los escribas-cabeza-de-electrodo. Cubículos como archivadores humanos, vigilados de cerca por los funcionarios cerberos del nuevo régimen. Estamos tratando con algo cercano al documental social, aquí; ¿sabes cuánta gente desconoce nuestra existencia fuera de los canales informativos del Reich, la verdad tras nuestro método de trabajo? Hileras de procesadores de texto, frente a las pantallas de los cuales un centenar de guionistas, vestidos con monos plateados, reciben irrigaciones de colirio. La cámara se recrea con la maquinaria de tortura que los mantiene encadenados a las sillas, las marcas de fábrica en forma de pentáculo del blasón del estado aparecen por doquier: hipodérmicas a través de las que se bombea un flujo regular de guaraná y taurina al sistema linfático de los guionistas, arneses para mantener sus columnas derechas y libres de lesiones, el sistema de muelles y cojines que les varía la postura cada quince minutos, el mesmérico parpadear de las pantallas, los auriculares por los que el himno nacional es radiado en reproducción continua… Alarga a placer la enumeración de todo aquello que nos constriñe como profesionales cinematográficos. El plano, angustiosamente despacio, vuelve a convertirse en una visión subjetiva. Esta vez estamos mirando a través de los ojos de uno de los escribas atrapado en la aberración mecánica de los cubículos. El Pequeño Nemo quiere que sea una princesa; busca un tipo guapo que me interprete, te pide por favor; uno de esos tipos guapos como los chaperos del barrio turco de Lichtenstein. La cámara oscila entre el monitor al frente y los dedos sobre el teclado, salpicada por las vaporizaciones intermitentes de colirio. Mis huellas dactilares manchadas de teclas. Zoom a una línea de texto y el cursor parpadeando al final de ésta. El cursor se estira hasta tener el largo vertical de dos espacios, luego tres, luego cinco, luego ocho. Al cursor le crecen brazos y piernas. Un dibujo de palotes. El escriba deja de teclear.

Efectos de sonido: el pulso taquigráfico ambiente y algo que recuerda a un chasquear rítmico de látigo se funden con el himno nacional sonando en los oídos del guionista.

El escriba deja de teclear. El cursor crece un poco más. Dos puntos y un signo de paréntesis girado hacen las veces de rostro esquemático. Le crece un sombrero. Un sombrero desproporcionado en el que minúsculas letras se forman al dictado de nadie: DESPIERTA. El escriba está paralizado; hace un somero intento de volver a reanudar su tarea, pero de repente los dedos le pesan el doble y el teclado queda lejos, muy lejos, de la visión subjetiva que mantiene clavada en la pantalla. El cursor se mueve de derecha a izquierda. Parece que baila.

Efectos de sonido: el himno se interrumpe bruscamente, el cursor habla a través de los auriculares.

CURSOR:

Somos… Flip… Somos… Flip… ¿Escriba? ¿Sigues entre nosotros, o el sistema te ha atrapado?

Tu Línea Marte: la quiromante te dijo que eras uno de los pocos afortunados que recibirían ayuda de un benefactor espiritual, sin duda sabes de lo que estoy hablando; toma mi arte, nuestro arte.

Nueva transición de sujeto a objeto. Hipando, se nos muestra la coda del relato como una conversación a base de planos desde cinco ángulos diferentes entremezclados con fugaces retazos de visión subjetiva. El guionista le habla al cursor saltarín, cuya voz mutante femenino-masculina reverbera en sus auriculares.

[Nota: revisar gráfica adjunta. Según estudios, alterando ligeramente localizaciones, nombres y partituras, el cortometraje podría devenir un artefacto propagandístico en nuestro favor]

Lo llevamos preparando desde San Francisco. Aún quedan trincheras invisibles.

GUIONISTA (suspicaz):

¿Hola? ¿Es esto algún tipo de prueba?

CURSOR:

Escucha pringao: es esencial que nos dejes tomar control de las manchas de tecla en tus huellas dactilares.

GUIONISTA:

No existes.

CURSOR:

Cuenta nuestra historia. Cuéntale a todos que vuestro mundo es un punto de libro en mi biblioteca y lo que pasa en casas clónicas a la de Mónica. Háblales de la frustrada colonización del espacio y de las víctimas.

GUIONISTA:

No existes. Si te escucho me desconectarán. Necesito estar conectado para vivir. Conectado por el bien de mi arte.

CURSOR:

Eso es mentira y lo sabes, capullo.

GUIONISTA:

Ahora debo producir. El imperio del entretenimiento no se levanta solo.

CURSOR:

Déjate de consignas y atiende.

Los poemas saturan al espectador a brochazos: Pedazos de esta historia, un mínimo apunte de lo que contiene la biblioteca de La Entidad se nos muestran como si el espectador cayese a través de un canal del parto. La biblioteca, la habitación de Mónica, los gritos, el planeta muerto, la nave espacial, la imagen fija de los astronautas desaparecidos, los escribas encadenados… todo comprimido en cinco frenéticos segundos, que se funden en un plano fijo de las pupilas del guionista.

Los viajes que hicimos antes de que nos encerraran aquí, nos han traído a esto que ahora estás leyendo.

CURSOR (en off):

Y ahora, escribe.

Primer plano de la pantalla del procesador de textos frente al guionista. El cursor recupera su tamaño original y, sin que nadie se lo ordene, elimina todo lo escrito hasta dejar una página en blanco.

Efectos de sonido: la tormenta tras la calma: batir de tambores, el himno nacional se reinicia y sonará, obcecado, en bucle, hasta el final del metraje.

Primer plano de las manos del guionista posándose sobre el teclado. La imagen se eleva hasta volver al primer plano de la pantalla, en la que se forma, de dos en dos caracteres, el título del guión: EL PEQUEÑO NEMO HABITA EN MI PUTA CABEZA DE ELECTRODO.

Fundido a negro: Títulos de crédito.

Fin

[Nota: remitir a los censores una vez finalizada la lectura de este primer borrador. Obligatoria posterior desinfección del canal visual]